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Ayudar a nuestro hijo a gestionar sus emociones implica hacerlo desde el equilibrio emocional.

Es decir, ser nosotros mismos capaces de transitar momentos alegres y difíciles en armonía, siendo capaces de fluir emocionalmente sin caer en respuestas reactivas y caóticas.

Esto no es tarea fácil y hacerlo, supone mucha madurez y conciencia.

A veces observamos que nuestros hijos e hijas se encuentran tranquilos, alegres y muy a gusto con la situación, pero rápidamente pueden desbordarse en llanto y rabia.

Esto les ocurre porque preservan la maravillosa capacidad, con la que nacen, de escuchar su cuerpo y expresarse, pero aún no han desarrollado la capacidad de adaptar la intensidad y duración de su expresión emocional a la situación en que se encuentran.

A lo largo de la vida, las normas y exigencias sociales hacen que nos vayamos haciendo sordos a nuestro cuerpo y que, para ser aceptados e incluso valorados, debamos aprender a bloquear nuestra fuente de salud, energía y empoderamiento más importante: nuestras emociones.

Psicología Infantil

Consejos para ayudar a tu hijo a gestionar las emociones

Como madres y padres, se tiene el privilegio de poder potenciar un desarrollo emocional sano en sus hijos, favoreciendo la identificación, expresión y regulación de sus emociones.

Aquí os dejo algunas pautas concretas para hacerlo:

Expresar las emociones

Cuando tu hijo/a exprese su emoción con gran intensidad no intentes apagarla, más bien escúchale con atención.

Demuéstrale, a través de tu presencia, de tu contacto físico, de tu mirada y con preguntas que validas su emoción y que estas allí para el/ella.

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Lenguaje emocional

Promueve que, en la dinámica familiar, se utilice con fluidez gran cantidad de lenguaje emocional.

En lugar de decir: “Estoy bien”, usa palabras como “contento”, “tranquila”, “ilusionado” y de igual manera sustituye un “No estoy muy bien” por “tengo miedo”, “estoy triste”, “tengo mucha rabia”.

Hablar de los sentimientos genera unión en la familia, promueve sentimientos de pertenencia y complicidad y favorece el equilibrio interior.

Lecturas emocionales

Comparte momentos especiales leyendo libros con los que se identifiquen y que les aporte contenido emocional para reflexionar, que promuevan el entendimiento de sí mismo, de los otros y de las situaciones sociales. Momentos especiales que recuerden con emoción a lo largo de los años.

En las librerías existe una amplia oferta de literatura infantil de este tipo, por ejemplo:

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Experiencias emocionales

Cuando pases por experiencias emocionales muy fuertes, no escondas tu sentir, compártelo con ellos y utiliza esta experiencia como una oportunidad de aprendizaje emocional.

Mostrarte vulnerable frente a tus hijos, hace que ellos entiendan que como humanos sentimos, además de alegría, tristeza, rabia, miedo, frustración, que esto forma parte de la vida.

Así ellos también tendrán la oportunidad de escucharlos con atención, comprenderles, consolarles, consentirles, perdonarles o compartir su alegría.

El ciclo de las emociones

Las emociones tienen un ciclo natural: sensación corporal, pensamiento asociado, acción.

Este ciclo culmina, bien o mal, según la presencia o ausencia de un “otro” y según la respuesta positiva o negativa de ese otro.

Es por eso por lo que, en la gestión emocional sana, la alegría se comparte, al sentir miedo pedimos ayuda, al sentir tristeza necesitamos consuelo y cuando sentimos rabia necesitamos ser escuchados con respeto.

Poco a poco, el niño irá aprendiendo a ajustar su expresión emocional al entorno donde se encuentra.

Es importante cambiar la palabra controlar por regular. Las emociones se gestionan luego de percibirlas, identificarlas, expresarlas y de que sean contenidas.

Cuando tu hijo exprese su emoción, crea un espacio seguro donde pueda expresarse, donde tu estés incondicionalmente para él y lo ayudes a organizar sus emociones.

Si observas que tu hijo/a se desborda emocionalmente más de lo que esperas y, a pesar de tus intentos no hay cambios, es importante pedir ayuda profesional que pueda acompañarles y promover bienestar tanto para él/ella como a la familia.