De repente cambia de estilo, de amigos, de música, de opiniones. Un día quiere una cosa y al siguiente la contraria. Te cuesta reconocer al niño o niña que era hace nada. Si te sientes así, respira: tu hijo o hija está en plena construcción de su identidad, una de las tareas más importantes y complejas de la adolescencia.

Construir la identidad significa responder a una pregunta enorme: «¿quién soy yo?». Y para hacerlo, tu hijo o hija necesita experimentar, probar y cuestionar. Ensaya formas de vestir, de hablar y de pensar; se identifica con unos grupos y rechaza otros; pone en duda los valores que le has transmitido para decidir cuáles hace suyos. Todo esto, aunque a veces genere conflictos en casa, es profundamente sano: es la manera en que se va separando poco a poco de vosotros para convertirse en una persona autónoma. En esta etapa, la mirada de los demás, y muy especialmente la del grupo de iguales, cobra un peso enorme, porque es frente a los otros donde el adolescente se prueba a sí mismo. Por eso son tan habituales las inseguridades, los cambios de humor y esa sensación de no saber del todo quién es ni dónde encaja.

El problema no es que tu hijo o hija busque su identidad, sino cuando esa búsqueda viene acompañada de un malestar intenso y persistente. Si notas que su autoestima depende por completo de la aprobación externa, que vive con una ansiedad constante por encajar, que rechaza con dureza todo lo que es, o que la inseguridad le impide disfrutar y relacionarse, puede que necesite apoyo. La dificultad para aceptarse a uno mismo es, de hecho, uno de los factores que con frecuencia alimenta los cuadros de ansiedad en adolescentes. Como padre o madre, tu papel no es decidir quién debe ser, sino acompañar sin imponer: mostrar interés genuino sin juzgar, sostener los límites con cariño, y transmitirle que le quieres por quién es, no por quién esperabas que fuera.

Si sientes que tu hijo o hija está sufriendo más de lo esperable en este proceso, o que la inseguridad y el malestar se han instalado, no esperes a que «se le pase». Es muy importante el momento en que se identifica la dificultad y se ofrece acompañamiento, porque contar con la ayuda de un profesional facilita que pueda construir una identidad más sólida y una relación más amable consigo mismo/a. En iAra acompañamos a adolescentes y a sus familias en este camino, desde un enfoque cercano e integral.

Acompañar a tu hijo/a en esta etapa también es más fácil con apoyo. Estamos aquí para ayudaros.

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